El Centro de Día de Salud Mental de Cáritas Diocesana de Salamanca celebra su aniversario con representantes institucionales y con las voces de quienes lo viven.
El Proyecto Ranquines, Centro de Día de Salud Mental de Cáritas Diocesana de Salamanca, presentó ayer su memoria del curso 2025-2026, tras la celebración de una Eucaristía de acción de gracias por estos nueve años de recorrido.
El acto se celebró con motivo del IX aniversario del proyecto y contó con participantes, personas voluntarias, profesionales y representantes de las entidades e instituciones que lo sostienen.
Los vínculos, protagonistas del curso
El acto empezó con un vídeo con voces e imágenes de participantes, inspirado en la idea que ha guiado el trabajo del último curso: los hilos que unen y sostienen a las personas. Hay hilos fuertes, otros que se han roto, otros que se pueden volver a tejer y algunos invisibles. Esa imagen dio nombre a la exposición fotográfica «Hilos invisibles» y a talleres como «Entretejidos» y «Protagonistas».
Los datos de la memoria
Durante el curso, Ranquines atendió a 96 personas, 78 de ellas participantes del proyecto. Un 45 % son mujeres y un 55 % hombres, y el 60 % tiene entre 40 y 60 años. El Centro de Día, con 40 plazas simultáneas, acoge al 51 % de los participantes, y el 38 % (30 personas) vive en el ámbito rural. Además, se realizaron 30 acciones de sensibilización dirigidas a familias, jóvenes, parroquias y población general para reducir el estigma asociado a la salud mental.
El perfil de quienes participan refleja una situación de gran vulnerabilidad. Según el estudio evaluativo de la Universidad de Salamanca (USAL) que recoge la memoria:
- El 70,5 % está en riesgo de exclusión económica.
- El 68,3 % presenta déficit de apoyo afectivo.
- El 34 % no cuenta con apoyo familiar.
- El 39 % no cuenta con apoyo de amistades.
Los resultados muestran una mejora en las redes de apoyo. La media de personas de apoyo procedentes de Ranquines pasó de 2,9 a 4,1, la calidad de vida de 64 a 67 puntos y el apoyo mutuo dentro del proyecto del 75 % al 78 %. Para cuatro participantes, Ranquines es su único soporte social en el día a día. La participación comunitaria creció un 35 % respecto al año anterior.
Avances del curso
Más allá de las cifras, la memoria subraya los cambios en las personas: más capacidad para reconocer fortalezas, expresar necesidades y tomar decisiones propias. El trabajo en torno a los vínculos (relaciones significativas, apoyo entre iguales y sentimiento de pertenencia) ha ganado peso en los procesos de recuperación durante 2025-2026.
En el Grupo de Ayuda Mutua, que se ha consolidado con nuevas incorporaciones y más espacios de apoyo, algunos participantes acompañan a otros y comparten su experiencia. Durante el curso se creó también un grupo de fe y un grupo para jóvenes, y se reforzó la intervención en el ámbito rural. Los talleres sobre vulnerabilidad, perdón, sueños y espiritualidad, junto con propuestas artísticas y fotográficas como «Hilos invisibles», han contribuido a reforzar la dignidad y la autoestima.
Un proyecto que no se hace solo
Bajo el lema «Ranquines no lo hacemos solos», intervinieron representantes de instituciones que colaboran con el proyecto. La pregunta de fondo era qué ha aportado Ranquines y qué puede seguir aportando . La II Teniente Alcalde y la concejala delegada de Familia e Igualdad de Oportunidades del Ayuntamiento de Salamanca, Miriam Rodríguez, como representante del Ayuntamiento de Santa Marta de Tormes, Mª Cruz Gacho; los decanos de Psicología de la UPSA y la USAL, Alfonso Salgado y Juan José García y el director de Cáritas Diocesana, José Manuel Lázaro.
La voz de los participantes
El acto incluyó un diálogo con participantes, que contaron qué era Ranquines para ellos al llegar, qué ha cambiado en sus vidas y qué dirían a quien aún no lo conoce. Entre los testimonios recogidos en la memoria figuran frases como «Cuando puedo contar lo que me pasa, dejo de sentirme sola» y «Ranquines me ha ayudado a volver a participar».
Retos de futuro
La memoria destaca la consolidación del Grupo de Ayuda Mutua, el refuerzo de la intervención en el medio rural y la creación de un grupo de fe y de un grupo para jóvenes. También señala los retos pendientes:
- La atención a jóvenes de 18 a 35 años.
- El acceso a la vivienda.
- Una mayor presencia en el medio rural.
- La patología dual.
- El estigma asociado a la salud mental.
Ranquines nació en 2017 gracias a la colaboración de varias entidades eclesiales de la Diócesis de Salamanca, a partir de un diagnóstico de Cáritas de 2014 que confirmó la relación entre salud mental y exclusión. El proyecto continúa sin fecha de finalización prevista. Cuenta con un equipo multidisciplinar y más de 20 personas voluntarias.
«Esta memoria no es un punto final. Es una forma de reconocer lo que hemos construido juntos y de preguntarnos qué necesitan hoy las personas que llegan a Ranquines», se afirmó en el cierre del acto, que concluyó con un agradecimiento a participantes, profesionales, voluntariado, entidades e instituciones.



