CATALÀ: “EN LAS GRANDES CIUDADES ESTAMOS VIVIENDO UN MOMENTO COMPLEJO EN EL TEMA DE LA DROGA”

La alcaldesa de Valencia, María José Catalá ha reconocido que el consumo de drogas se ha convertido en un asunto especialmente complejo para las grandes ciudades. La responsable municipal se pronunció sobre esta cuestión durante el encuentro #Afterwork de Levante-EMV, en una conversación con el director del periódico, Joan-Carles Martí, cuyo eje fue el presente y futuro de la capital del Turia y las principales líneas de actuación del gobierno local.

La presencia de restos relacionados con el consumo de drogas, entre ellos jeringuillas abandonadas en espacios públicos, surgió -en este diálogo- como una de las cuestiones que generan preocupación entre vecinos y usuarios de determinadas zonas de Valencia. La situación afecta especialmente a aquellos lugares frecuentados por familias, menores y personas mayores en determinados barrios y sectores de la ciudad.

Catalá situó esta realidad en el ámbito de la gestión del espacio público y de la atención a las personas que permanecen en la calle. Según explicó, el Ayuntamiento trabaja para ofrecer recursos y alternativas, aunque hay casos en los que determinadas circunstancias hacen especialmente difícil que abandonen la vía pública. “Trabajamos muchísimo para que estén en los lugares decentes y óptimos, pero por determinadas razones como consumo o enfermedades mentales, o por ambas cosas, están en la calle”, señaló.

La reflexión planteada por la alcaldesa conecta así tres realidades que confluyen en algunas zonas del casco urbano de Valencia: el consumo de drogas, la permanencia de personas en la calle y las dificultades de las administraciones para ofrecer una respuesta adecuada a situaciones en las que pueden concurrir problemas de salud mental.

María José Catalá extendió su diagnóstico a otras grandes ciudades españolas y citó Barcelona, Zaragoza, Madrid y Málaga como ejemplos de núcleos urbanos que afrontan dificultades similares. Su planteamiento fue el de un fenómeno que, según sostuvo, requiere respuestas específicas por parte de las instituciones.

El debate sobre el uso del espacio público estuvo también presente al abordar la convivencia entre el descanso de los vecinos y el negocio de los establecimientos de ocio. La alcaldesa admitió las dificultades para encontrar un punto de equilibrio a la hora de compatibilizar la actividad de determinadas zonas de la ciudad con las demandas de los residentes, especialmente en materia de ruido y convivencia.