Hay vínculos que no siempre se ven, pero que pueden sostenernos en los momentos más difíciles. Personas, lugares, gestos, recuerdos o espacios compartidos que acompañan las caídas y también los procesos de recuperación. Sobre esta idea nace “Hilos invisibles”, una exposición fotográfica inaugurada esta mañana en el Centro Julián Sánchez El Charro, que invita a mirar la salud mental desde la fuerza de las relaciones y de la comunidad.
La inauguración ha contado con una amplia asistencia y se ha convertido en un encuentro para compartir experiencias, reflexiones y diferentes formas de entender la salud mental. El acto arrancó con Gema Romero, coordinadora de Ranquines, y contó con la participación de Paco Iglesias, psicólogo del Centro, que ejerció como conductor del acto y se encargó de explicar las diferentes secciones que componen la exposición.
Uno de los momentos más emotivos fue el testimonio de Mari Luz Sánchez, participante de Ranquines, que compartió con los asistentes su experiencia desde una mirada profundamente humana. También Carmen Aparicio, participante del centro, puso voz a la palabra y a la creación literaria con la lectura del relato ganador del último concurso de relatos “Orgullo Loco”, acompañada al piano por Mª Ángeles Pérez Lancho, directora de la Escuela de Música Sirinx.
El acto contó además con la presencia de Pablo Martín, hermano mayor de la Hermandad de Jesús Despojado y María Santísima de la Caridad y del Consuelo, entidad colaboradora de la iniciativa, quien agradeció la participación y asistencia al acto. También estuvieron presentes Roberto Sánchez, concejal delegado de Participación Social y Voluntariado; Álvaro Gómez, coordinador del Programa de Educación en Valores de la Fundación Adsis, así como los fotógrafos Fernando Pena y Alex Lorrys, participantes en la exposición.
Una exposición nacida de la escucha
“Hilos invisibles” comenzó a gestarse a partir de un encuentro entre participantes de Ranquines y cuatro fotógrafos reconocidos de Salamanca: Alejandro Pérez, Alex Lorrys, Rosa González y Fernando Pena. El punto de partida fue sencillo, pero profundo: escuchar las experiencias de las personas participantes y conocer cómo la presencia —o ausencia— de vínculos y afectos había influido en sus propias experiencias de sufrimiento y recuperación en salud mental.
A partir de esas conversaciones, los fotógrafos iniciaron un proceso creativo para trasladar a imágenes las reflexiones compartidas. El resultado es una colección de fotografías que habla de las conexiones con otras personas, con uno mismo, con la comunidad y con el entorno, entendidas como elementos esenciales para el bienestar y la recuperación.
La exposición reúne retratos, escenas e imágenes simbólicas que muestran diferentes formas de conexión: la identidad y la humanidad de cada persona, los gestos de apoyo y cercanía, los espacios compartidos o aquellos elementos que representan los vínculos y los cuidados. Son imágenes que hablan de acompañamiento, apoyo, pertenencia y esperanza. De esos lazos que se construyen y fortalecen con el tiempo y que, aunque muchas veces permanecen invisibles, pueden marcar una diferencia fundamental en la vida de las personas.
Una invitación a mirar la salud mental desde la relación
“Hilos invisibles” propone así una mirada diferente sobre la salud mental. Frente a la idea del aislamiento, recuerda que la salud mental también se construye en relación: en la familia, en la amistad, en los espacios comunitarios, en los equipos profesionales, en la naturaleza, en el arte y en todas aquellas relaciones que ayudan a recuperar la confianza y a sentirse parte de algo.
La iniciativa forma parte de las actividades organizadas por el Centro de Día de Salud Mental Ranquines de Cáritas Salamanca con motivo de su IX aniversario, que este año se celebra bajo el lema “Del sufrimiento compartido a la salud colectiva”. Una celebración que pone el foco en la necesidad de entender el bienestar y la salud mental como una responsabilidad compartida y comunitaria.
Con una inauguración que ha contado con una notable participación y que ha permitido escuchar en primera persona las voces de quienes forman parte de Ranquines, “Hilos invisibles” abre ahora sus puertas a toda la ciudadanía.
La exposición podrá visitarse hasta el 15 de septiembre en el Centro Julián Sánchez El Charro, de 9:00 a 14:00 h. Una oportunidad para acercarse a través de la fotografía a las historias y experiencias de quienes participan en Ranquines y, sobre todo, para detenerse a descubrir esos hilos que, aunque no siempre podemos ver, nos unen, nos cuidan y nos sostienen.



