Un año más seguimos avanzando. En plena revolución digital, observamos que, como en otros momentos similares de la historia, conocemos la fecha de inicio, pero su finalización. Las revoluciones lo son precisamente porque se desarrollan de manera activa a lo largo del tiempo. Hoy, a las puertas de 2026, constatamos que esta tercera revolución acaba de empezar y su impacto también se deja sentir en el ámbito sociosanitario.
La inteligencia artificial (IA) ya está transformando el trabajo de los equipos y revelará nuevas capacidades. Utilizada con ética es una herramienta valiosa, aunque genere debate. Sin embargo, en el centro de nuestra esencia está el paciente, y junto a él, el equipo profesional que le atiende. Hemos de velar por la salud de ambos. Debemos formarnos, evolucionar y desterrar el “como siempre”, porque nos ancla al pasado.
Nos enfrentamos a nuevos paradigmas. La IA puede apoyar historias clínicas, diagnósticos y planificación, pero requiere que los equipos profesionales la guiemos para que sea fiable. Debemos experimentar, adaptarla y aportar información que la mejore. Habrá resistencias y errores -como en toda revolución- pero reconocer la inmadurez tecnológica nos permitirá aprender y renovar principios. Porque esta transformación exige, más que nunca, una comunicación veraz.
Las adicciones, la salud mental y laboral también se ven atravesadas por este cambio. La revolución tecnológica no reducirá nuestro trabajo, lo transformará. El futuro será más enriquecedor si nos basamos en información contrastada.
Al abrir la quinta década de vida de esta organización es necesario reconsiderar múltiples retos: un cambio generacional, la incorporación de la IA a nuestro trabajo diario o el mantenimiento de nuestras estructuras, entre otros. Todo ello dentro de un marco de sostenibilidad público-privada y siendo conscientes de que las estructuras del Tercer Sector, especialmente las vinculadas al voluntariado, están experimentando una profunda transformación. Como recordaba Teresa de Cepeda: “si no hay casa convento, no hay oración”. Nuestro Plan de Gestión, el Plan de Igualdad y las medidas frente al cambio climático forman parte de esta evolución.
Todo ello nos da la certeza de que llegaremos a celebrar con solidez nuestro 50 aniversario en 2035.
Felices fiestas.
J. Francisco López y Segarra Director técnico de Patim


